El nacimiento de Marti y el comienzo
Cuando nació Marti, mi primera hija, fue también la primera nieta y sobrina en la familia y en mi grupo de amigas. En los primeros tiempos me sentí rodeada de amor y cariño, pero también muy sola, porque lo que había escuchado y creía saber no se parecía a lo que me estaba pasando.
Todos opinaban desde el amor, claro está… ¡y cada médico con su librito! Pero cuanto más escuchaba, más me abrumaba y angustiaba.
El desborde emocional y físico
Hasta que...
Cuatro meses después, conocí a una mamá en una sala de espera y charlando con ella me di cuenta que le había pasado lo mismo. Sentí paz de no estar sola. Había otras mamás como yo, no era la única en ese camino. Saberlo me dio alivio, pero ¿cómo podía encontrarlas y compartir con ellas?
El hallazgo que transformó mi experiencia
"¿Y si los traés vos?" me dijo mi esposo
Dudas comunes
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Si me coloco el pump en la otra mama, ¿mi bebé se queda sin leche?"
No te preocupes, la leche se produce en respuesta al reflejo de succión. Esto significa que, siempre que tu bebé esté tomando, tendrás leche para él.
A mí no me gotea la otra mama cuando doy el pecho, ¿igual me sirve?"
¡Sí! El reflejo ocurre de todas formas, aunque no te gotee.
Una vez que se produce la leche, baja por los conductos mamarios en ambas mamas al mismo tiempo. ¡Esto pasa siempre! Y si no la extraemos, puede acumularse y causar molestias, infección o incluso mastitis.
Si mi bebé no está tomando, ¿igual funciona?"
¡Sí, funciona! Al adherirse al pecho, genera una leve succión. Pero sin duda, su mejor rendimiento se da cuando estimulamos la otra mama al mismo tiempo.
¿Sustituye al extractor convencional?
Eso depende de la organización y constancia de cada mamá. En mi caso, durante los primeros meses, cuando tenía una súper producción, aproveché para armar un buen banco de leche. Ahora lo hago más tranquila, sin la presión de tener que extraerme para dejarle cada vez que me voy.
Una consigna clave: no mezclar leche a distinta temperatura.
Te cuento cómo lo hago con un ejemplo:
Siempre tengo dos bolsitas (o cualquier recipiente apto para leche materna).
- Me extraigo a las 10, abro una bolsa y pongo la leche ahí. La guardo en la heladera.
- A las 12 me extraigo otra vez, pero coloco la leche en una nueva bolsa.
- A las 14 vuelvo a extraerme. Como la leche de las 10 y las 12 ya están frías, las junto en una de las bolsitas. Y la de las 14 la dejo en la que quedó vacía.
Así voy repitiendo el proceso hasta alcanzar la cantidad deseada. Este método se puede usar hasta 48 horas después de la primera extracción.
